lunes, 30 de marzo de 2026

CHARLES MURR: ASESINATO EN EL GRADO 33

La investigación del arzobispo
Èdouard Joseph GAGNON 
sobre la masonería en el Vaticano


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miércoles, 16 de julio de 2025

EL SIONISMO DURANTE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

 

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¿Quién dijo en una audiencia en Berlín, en marzo de 1912, que “cada país puede digerir solamente un número limitado de judíos, si no quiere desórdenes en su estómago. Alemania tiene ahora demasiados judíos”?

No, no fue Adolfo Hitler, sino Chaim Weizmann, luego presidente de la Organización Sionista Mundial y más tarde primer presidente del estado de Israel.

¿Y dónde puede usted encontrar la siguiente afirmación, acuñada originalmente en 1917 pero republicada en 1936: “El judío es una caricatura de un ser humano normal, natural, tanto física como espiritualmente. Como individuo en sociedad se rebela y se sacude todos los arneses de la obligación social, no conoce orden ni disciplina”?

No se publicó en Der Stürmer sino en el órgano de la organización juvenil sionista, Hashomer Hatzair.

Como revelan las citas anteriores, el propio sionismo alentó y explotó el odio en la diáspora. Partía de la base de que el antisemitismo era inevitable e incluso, de alguna manera, justificado en tanto los judíos estuvieran fuera de la tierra de Israel.

Es cierto que sólo un sector extremadamente lunático del sionismo fue tan lejos como para ofrecer unirse a la guerra junto a Alemania en 1941, en la esperanza de establecer “el estado judío histórico sobre una base nacional y totalitaria, y ligado por un tratado con el Reich alemán”.

Este hecho da un grado mayor de atracción a lo que en cualquier caso sería un estudio altamente controversial de la historia del sionismo en la época del fascismo europeo por parte de Lenni Brenner, un escritor judío y trotskista norteamericano. Es relativamente corto (250 páginas), duro y cuidadosamente documentado. El señor Brenner es capaz de citar numerosos casos en los que los sionistas colaboraron con regímenes antisemitas, incluyendo el de Hitler. Es cuidadoso también en registrar la oposición a tales políticas dentro del movimiento sionista.

En retrospectiva, estas actividades han sido defendidas como un expediente desagradable pero necesario para salvar vidas judías. Pero Brenner muestra que la mayor parte del tiempo esta intención era secundaria. Los lideres sionistas querían que judíos jóvenes, capacitados y bien formados emigraran a Palestina. Nunca estuvieron en el frente de la lucha contra el fascismo en Europa.

Esto de ninguna manera absuelve a los Aliados de la época de guerra de su constante negativa a hacer algún esfuerzo serio para aliviar el destino de los judíos europeos.

Como dice Brenner, “Gran Bretaña debe ser condenada por abandonar a los judíos de Europa”; pero, “no son los sionistas los autorizados a hacerlo”.

Edward Mortimer:

(The Times (Londres),
Febrero  11 de 1984:


jueves, 15 de mayo de 2025

CARL SCHMITT: TEORÍA DEL GUERRILLERO

Una obra cuyo autor la pensó para enseñarnos a diferenciar a lo que en su época se llamaba el "partisano" del militar profesional convencional. Con el tiempo y la pérdida completa de los valores que se quisieron preservar en las Convenciones de Ginebra la diferenciación de hoy es más compleja. Debemos aprender a diferenciar al militar profesional del guerrillero y a éste del terrorista que, en realidad, no es más que un irregular que ha renunciado a todo valor moral y a todo límite — a veces incluso a todo objetivo razonable — del sangriento oficio de matar. 


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lunes, 3 de marzo de 2025

MANUAL DE POLÍTICA PRÁCTICA

 Espero sinceramente que el lector encuentre en estas páginas, aunque más no sea algunas ideas útiles para la construcción de una política mejor ajustada a las realidades y a las necesidades del Siglo XXI. Mi mayor anhelo es que una política práctica, desvinculada de dogmatismos ideológicos inviables y orientada por lo delineado en estas páginas, sirva a las juventudes de las naciones de Occidente como punto de partida para construir soluciones adaptadas a cada realidad particular y las ayude a emerger de la actual decadencia generalizada. 

Denes Martos
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jueves, 15 de agosto de 2024

¿QUIÉN PROVOCÓ LA GUERRA EN UCRANIA?

John J.Mearsheimer
Ver también del mismo autor
El Lobby Israelí y la Política Exterior Estadounidense
Por qué Occidente tiene la culpa por la crisis de Ucrania
(Traducción: Denes Martos)

“Una nación que establece demasiada
diferencia entre sus sabios y sus guerreros
termina depositando su pensamiento
en los cobardes y sus guerras en los dementes.”
Tucídides


  Zelensky y Kamala Harris en la Conferencia de Seguridad de Munich 2023

La cuestión de quién es el responsable de causar la guerra de Ucrania ha sido un tema profundamente polémico desde que Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero de 2022.

La respuesta a esta pregunta es enormemente importante porque la guerra ha sido un desastre por una variedad de razones, la más importante de las cuales es que Ucrania ha sido efectivamente destruida. Ha perdido una cantidad sustancial de su territorio y es probable que pierda más, su economía está hecha jirones, un gran número de ucranianos están desplazados internamente o han huido del país, y ha sufrido cientos de miles de víctimas. Por supuesto, Rusia también ha pagado un precio de sangre significativo. A nivel estratégico, las relaciones entre Rusia y Europa, por no hablar de Rusia y Ucrania, se han envenenado en el futuro previsible, lo que significa que la amenaza de una gran guerra en Europa estará con nosotros mucho después de que la guerra de Ucrania se convierta en un conflicto congelado. Quién es el responsable de este desastre es una pregunta que no desaparecerá en el corto plazo y, además, es probable que se vuelva más prominente a medida que la magnitud del desastre se haga más evidente para más personas.

La interpretación convencional en Occidente es que Vladimir Putin es el responsable por causar la guerra de Ucrania. La invasión habría tenido como objetivo conquistar toda Ucrania y hacerla parte de una gran Rusia, según el argumento. Una vez logrado ese objetivo, los rusos se moverían para crear un imperio en Europa del Este, al igual que lo hizo la Unión Soviética después de la Segunda Guerra Mundial. Por lo tanto, Putin sería, en última instancia, una amenaza para Occidente y debería ser tratado con severidad. En resumen, Putin sería un imperialista con un plan maestro que encajaría perfectamente en una rica tradición rusa.

El argumento alternativo, con el que me identifico, y que es claramente la opinión minoritaria en Occidente, es que Estados Unidos y sus aliados provocaron la guerra. Esto no quiere decir, por supuesto, que Rusia no invadió Ucrania y desató la guerra. Pero la causa principal del conflicto es la decisión de la OTAN de incorporar a Ucrania a una alianza, a la que prácticamente todos los líderes rusos ven como una amenaza existencial que debe ser eliminada. La expansión de la OTAN, sin embargo, es parte de una estrategia más amplia que está diseñada para convertir a Ucrania en un baluarte occidental en la frontera con Rusia. La incorporación de Kiev a la Unión Europea (UE) y la promoción de una revolución de color en Ucrania, convirtiéndola en una democracia liberal prooccidental, son los otros dos pilares de la política. Los líderes rusos temen los tres aspectos, pero lo que más temen es la expansión de la OTAN. Para hacer frente a esta amenaza, Rusia lanzó una guerra preventiva el 24 de febrero de 2022.

El debate sobre quién causó la guerra de Ucrania se calentó recientemente cuando dos destacados líderes occidentales, el expresidente Donald Trump y el destacado diputado británico Nigel Farage, argumentaron que la expansión de la OTAN fue la fuerza impulsora detrás del conflicto. Como era de esperar, sus comentarios fueron recibidos con un feroz contraataque por parte de los defensores de la interpretación convencional. También vale la pena señalar que el secretario general saliente de la OTAN, Jens Stoltenberg, dijo dos veces durante el año pasado que "el presidente Putin comenzó esta guerra porque quería cerrar la puerta de la OTAN y negar a Ucrania el derecho a elegir su propio camino". Casi nadie en Occidente cuestionó esta notable admisión por parte de la cabeza de la OTAN y Stoltenberg no se retractó.

Mi objetivo aquí es ofrecer una aproximación exponiendo los puntos clave que respaldan la opinión que Putin invadió Ucrania no porque fuera un imperialista empeñado en hacer de Ucrania parte de una gran Rusia, sino principalmente debido a la expansión de la OTAN y los esfuerzos de Occidente para hacer de Ucrania un bastión occidental en la frontera de Rusia.

…………………………

Permítanme comenzar con las SIETE RAZONES PRINCIPALES para rechazar la interpretación convencional.

En PRIMER lugar, simplemente no hay pruebas anteriores al 24 de febrero de 2022 de que Putin quisiera conquistar Ucrania e incorporarla a Rusia. Los defensores de la interpretación convencional no pueden señalar nada de lo que Putin escribió o dijo que indique que estaba empeñado en conquistar Ucrania.

Cuando se los cuestiona sobre este punto, los proveedores de la interpretación convencional proporcionan pruebas que tienen poca o ninguna relación con los motivos de Putin para invadir Ucrania. Por ejemplo, algunos enfatizan que dijo que Ucrania es un "estado artificial" y no un "estado real". Tales comentarios opacos, sin embargo, no dicen nada sobre la razón por la que fue a la guerra. Lo mismo ocurre con la declaración que Putin ve a rusos y ucranianos como "un solo pueblo" con una historia común. Otros señalan que llamó al colapso de la Unión Soviética "la mayor catástrofe geopolítica del siglo". Pero Putin también dijo: "Quien no eche de menos a la Unión Soviética no tiene corazón. Quien la quiera de vuelta no tiene cerebro". Sin embargo, otros señalan un discurso en el que declaró que "la Ucrania moderna fue creada enteramente por Rusia o, para ser más precisos, por la Rusia comunista bolchevique". Pero eso no constituye una prueba de que estuviera interesado en conquistar Ucrania. Además, dijo en ese mismo discurso: "Por supuesto, no podemos cambiar los acontecimientos pasados, pero al menos debemos admitirlos abierta y honestamente".

Para argumentar que Putin estaba empeñado en conquistar toda Ucrania e incorporarla a Rusia, es necesario proporcionar evidencia de que 1) pensaba que era un objetivo deseable, 2) pensaba que era un objetivo factible y 3) tenía la intención de perseguir ese objetivo. No hay pruebas en el registro público de que Putin estuviera analizando eso, y mucho menos con la intención de poner fin a Ucrania como Estado independiente y convertirla en parte de la gran Rusia cuando envió sus tropas a Ucrania el 24 de febrero de 2022.

De hecho, hay pruebas significativas de que Putin reconoció a Ucrania como un país independiente. En su conocido artículo del 12 de julio de 2021 sobre las relaciones ruso-ucranianas, que los defensores de la interpretación convencional a menudo señalan como evidencia de sus ambiciones imperiales, le dice al pueblo ucraniano: "Ustedes quieren establecer un Estado propio: ¡sean bienvenidos!" Con respecto a cómo Rusia debería tratar a Ucrania, escribe: "Solo hay una respuesta: con respeto". Concluye ese extenso artículo con las siguientes palabras: "Y lo que será de Ucrania, depende de la decisión de sus ciudadanos". Estas declaraciones están directamente en contradicción con la afirmación de que Putin quería incorporar a Ucrania dentro de una gran Rusia.

En ese mismo artículo del 12 de julio de 2021 y de nuevo en un importante discurso que pronunció el 21 de febrero de 2022, Putin subrayó que Rusia acepta "la nueva realidad geopolítica que tomó forma tras la disolución de la URSS". Reiteró ese mismo punto por tercera vez el 24 de febrero de 2022, cuando anunció que Rusia invadiría Ucrania. En particular, declaró que "no es nuestro plan ocupar el territorio ucraniano" y dejó claro que respetaba la soberanía ucraniana, aunque solo hasta cierto punto: "Rusia no puede sentirse segura, desarrollarse y existir mientras enfrenta una amenaza permanente desde el territorio de la Ucrania actual". En esencia, Putin no estaba interesado en hacer de Ucrania una parte de Rusia; estaba interesado en asegurarse de que Ucrania no se convirtiera en un "trampolín" para la agresión occidental contra Rusia.

En SEGUNDO lugar, no hay pruebas de que Putin estuviera preparando un gobierno títere para Ucrania, cultivando líderes prorrusos en Kiev, o siguiendo cualquier medida política que permitiera ocupar todo el país y, finalmente, integrarlo a Rusia.

Esto contradice la afirmación de que Putin estaba interesado en borrar a Ucrania del mapa.

En TERCER lugar, Putin no tenía ni de lejos suficientes tropas para conquistar Ucrania.

Comencemos con los números generales. Durante mucho tiempo se ha estimado que los rusos invadieron Ucrania con un máximo de 190.000 soldados. El general Oleksandr Syrskyi, actual comandante en jefe de las fuerzas armadas de Ucrania, dijo recientemente en una entrevista con The Guardian ([1]) que la fuerza de invasión rusa tenía solo 100.000 efectivos. De hecho, The Guardian usó ese mismo número antes de que comenzara la guerra. No hay forma de que una fuerza de 100.000 o 190.000 soldados pueda conquistar, ocupar y absorber toda Ucrania integrándola a una gran Rusia.

Hay que tener en cuenta que cuando Alemania invadió la mitad occidental de Polonia en septiembre de 1939, la Wehrmacht contaba con unos 1,5 millones de hombres. Ucrania es geográficamente más de 3 veces más grande de lo que era la mitad occidental de Polonia en 1939 y Ucrania en 2022 tenía casi el doble de habitantes que Polonia cuando la invadió Alemania. Si aceptamos la estimación del general Syrskyi de que 100.000 soldados rusos invadieron Ucrania en 2022, eso significa que Rusia tenía una fuerza de invasión que era 1/15 del tamaño de la fuerza alemana que entró en Polonia. Y ese pequeño ejército ruso estaba invadiendo un país que era mucho más grande que Polonia en términos de tamaño territorial y población.

Dejando a un lado los números, está la cuestión de la calidad del ejército ruso. Para empezar, era una fuerza militar diseñada en gran medida para defender a Rusia de la invasión. No se trataba de un ejército preparado para lanzar una gran ofensiva que acabaría conquistando toda Ucrania, y mucho menos amenazando al resto de Europa. Además, la calidad de las fuerzas combatientes dejaba mucho que desear, ya que los rusos no esperaban una guerra cuando la crisis comenzó a calentarse en la primavera de 2021. Por lo tanto, tuvieron poco tiempo para entrenar a una fuerza de invasión capacitada. Tanto en términos de calidad como de cantidad, la fuerza de invasión rusa no estaba ni cerca de ser el equivalente de la Wehrmacht a finales de la década de 1930 y principios de la de 1940.

Se podría argumentar que los líderes rusos pensaban que el ejército ucraniano era tan pequeño y estaba tan superado en armamento que su ejército podría derrotar fácilmente a las fuerzas ucranianas y conquistar todo el país. De hecho, Putin y sus lugartenientes eran muy conscientes de que Estados Unidos y sus aliados europeos habían estado armando y entrenando al ejército ucraniano desde que estalló la crisis el 22 de febrero de 2014. El gran temor de Moscú era que Ucrania se convirtiera en un miembro de facto de la OTAN. Además, los líderes rusos observaron que el ejército ucraniano, que era más grande que su fuerza de invasión, luchó eficazmente en Donbass entre 2014 y 2022. Seguramente entendieron que el ejército ucraniano no era un tigre de papel al que se pudiera derrotar rápida y decisivamente, sobre todo porque contaba con un poderoso respaldo de Occidente.

Finalmente, a lo largo de 2022, los rusos se vieron obligados a retirar su ejército de la región de Járkov y de la parte occidental de la región de Jersón. En efecto, Moscú entregó el territorio que su ejército había conquistado en los primeros días de la guerra. No hay duda de que la presión del ejército ucraniano jugó un papel importante para forzar la retirada rusa. Pero lo más importante es que Putin y sus generales se dieron cuenta de que no tenían fuerzas suficientes para mantener todo el territorio que su ejército había conquistado en Járkov y Jersón. Entonces, se replegaron y crearon posiciones defensivas más manejables. Este no es el comportamiento que uno esperaría de un ejército que fue construido y entrenado para conquistar y ocupar toda Ucrania. Por supuesto, no fue diseñado para ese propósito y, por eso, no pudo lograr esa tarea hercúlea.

En CUARTO lugar, en los meses previos al inicio de la guerra, Putin trató de encontrar una solución diplomática a la crisis que se estaba gestando.

El 17 de diciembre de 2021, Putin envió una carta tanto al presidente Joe Biden como al jefe de la OTAN, Stoltenberg, en la que proponía una solución a la crisis basada en una garantía escrita sobre que: 1) Ucrania no se uniría a la OTAN, 2) no se estacionarían armas ofensivas cerca de las fronteras de Rusia, y 3) las tropas y equipos de la OTAN trasladados a Europa del Este desde 1997 se trasladarían de vuelta a Europa Occidental. Independientemente de lo que uno piense de la viabilidad de llegar a un acuerdo basado en las demandas iniciales de Putin, sobre las que Estados Unidos se negó a negociar, la propuesta muestra que Putin estaba tratando de evitar la guerra.

En QUINTO lugar, inmediatamente después de que comenzara la guerra, Rusia se acercó a Ucrania para iniciar negociaciones para poner fin a la guerra y elaborar un modus vivendi entre los dos países.

Las negociaciones entre Kiev y Moscú comenzaron en Bielorrusia solo cuatro días después de que las tropas rusas entraran en Ucrania. Esa pista de Bielorrusia finalmente fue reemplazada por una pista israelí y otra de Estambul. Todas las evidencias disponibles indican que Rusia estaba negociando en serio y no estaba interesada en absorber territorio ucraniano, salvo Crimea, que se había anexionado en 2014, y posiblemente el Donbass. Las negociaciones terminaron cuando los ucranianos, con la insistencia de Gran Bretaña y Estados Unidos, se retiraron de las negociaciones, que estaban progresando a buen ritmo cuando terminaron.

Además, Putin informa de que, cuando las negociaciones se estaban llevando a cabo y avanzaban, se le pidió que retirara las tropas rusas de la zona alrededor de Kiev como gesto de buena voluntad, lo que hizo el 29 de marzo de 2022. Ningún gobierno de Occidente ni ningún responsable político ha cuestionado la afirmación de Putin, que contradice directamente la afirmación de que estaba empeñado en conquistar toda Ucrania.

En SEXTO lugar, dejando a un lado a Ucrania, no hay ni pizca de evidencia de que Putin estuviera contemplando conquistar otros países de Europa del Este.

Además, el ejército ruso ni siquiera es lo suficientemente grande como para invadir toda Ucrania, y mucho menos para intentar conquistar los estados bálticos, Polonia y Rumania. Además, todos esos países son miembros de la OTAN, lo que casi con certeza significaría una guerra con Estados Unidos y sus aliados.

Por último, en SÉPTIMO lugar, casi nadie en Occidente argumentó que Putin tenía ambiciones imperiales desde el momento en que tomó las riendas del poder en 2000 hasta que comenzó la crisis de Ucrania el 22 de febrero de 2014. En ese momento, de repente se convirtió en un agresor imperial. ¿Por qué? Porque los líderes occidentales necesitaban una razón para culparlo de causar la crisis.

Probablemente la mejor prueba de que Putin no fue visto como una amenaza seria durante sus primeros catorce años en el cargo es que fue invitado a la cumbre de la OTAN de abril de 2008 en Bucarest, que es donde la alianza anunció que Ucrania y Georgia eventualmente se convertirían en miembros. Putin, por supuesto, se enfureció por esa decisión y dio a conocer su ira. Pero su oposición a ese anuncio apenas tuvo efecto en Washington porque se consideró que el ejército ruso era demasiado débil para detener una mayor expansión de la OTAN, al igual que había sido demasiado débil para detener las olas de expansión de 1999 y 2004. Occidente pensó que, una vez más, podría hacerle tragar a Rusia otra expansión de la OTAN.

En relación con esto, la ampliación de la OTAN antes del 22 de febrero de 2014 no tenía como objetivo contener a Rusia. Dado el triste estado del poderío militar ruso, Moscú no estaba en condiciones de conquistar Ucrania, y mucho menos de seguir políticas revanchistas en Europa del Este. Es revelador que el exembajador de Estados Unidos en Moscú Michael McFaul, que es un acérrimo defensor de Ucrania y un crítico mordaz de Putin, señala que la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014 no estaba planeada antes de que estallara la crisis; fue un movimiento impulsivo en respuesta al golpe de Estado que derrocó al líder prorruso de Ucrania. En resumen, la expansión de la OTAN no tenía la intención de contener una amenaza rusa, porque Occidente no creía que existiera.

No fue hasta que estalló la crisis de Ucrania en febrero de 2014 que Estados Unidos y sus aliados empezaron a describir a Putin como un líder peligroso con ambiciones imperiales y a Rusia como una seria amenaza militar que la OTAN tenía que contener. Este cambio abrupto en la retórica fue diseñado para servir a un propósito esencial: permitir que Occidente culpe a Putin por la crisis y absuelva a Occidente de su responsabilidad. Como era de esperar, esa representación de Putin ganó mucha más fuerza después de que Rusia invadiera Ucrania el 24 de febrero de 2022.

Hay un giro en la interpretación convencional que vale la pena mencionar. Algunos argumentan que la decisión de Moscú de invadir Ucrania tiene poco que ver con el propio Putin y, en cambio, es parte de una tradición expansionista que es muy anterior a Putin y está profundamente conectada con la sociedad rusa. Esta inclinación por la agresión, que se dice que está impulsada por fuerzas internas, no por el entorno de amenazas externas de Rusia, ha llevado a prácticamente todos los líderes rusos a lo largo del tiempo a comportarse violentamente con sus vecinos. No se puede negar que Putin está a cargo de esta historia o que llevó a Rusia a la guerra, pero se dice que tiene poca influencia en esto. El argumento es que casi cualquier otro líder ruso habría actuado de la misma manera.

Hay dos problemas con este argumento. Para empezar, no es falsable, ya que nunca se señala ese rasgo de larga data en la sociedad rusa que produce este impulso agresivo. Se dice que los rusos siempre han sido agresivos y siempre lo serán, sin importar quién esté a cargo. Es casi como si estuviera en su ADN. Esta misma afirmación se hizo una vez implicando a los alemanes, que a menudo fueron retratados durante el siglo XX como agresores congénitos. Argumentos de este tipo no se toman en serio en el mundo académico por una muy buena razón.

Además, casi nadie en Estados Unidos o Europa Occidental caracterizó a Rusia como innatamente agresiva entre 1991 y 2014, cuando estalló la crisis de Ucrania. Fuera de Polonia y los estados bálticos, el miedo a la agresión rusa no fue una preocupación expresada con frecuencia durante esos veinticuatro años, lo que cabría esperar si los rusos estaban programados para la agresión. Parece claro que la repentina aparición de esta línea argumental fue una excusa conveniente para culpar a Rusia de causar la guerra de Ucrania.

………………………………….

Permítanme cambiar de marcha y exponer las TRES RAZONES PRINCIPALES para pensar que la expansión de la OTAN fue la causa principal de la guerra de Ucrania.

PRIMERO: los líderes rusos dijeron en general y en repetidas ocasiones antes de que comenzara la guerra, que consideraban la expansión de la OTAN en Ucrania como una amenaza existencial que debía eliminarse.

Putin hizo numerosas declaraciones públicas exponiendo esta línea argumental antes del 24 de febrero de 2022. En declaraciones a la Junta del Ministerio de Defensa el 21 de diciembre de 2021, declaró:

"lo que están haciendo, intentando, o planeando hacer en Ucrania, no está sucediendo a miles de kilómetros de nuestra frontera nacional. Está junto a la puerta de nuestra casa. Deben entender que simplemente no tenemos ningún lugar más a donde retirarnos. ¿De verdad creen que no vemos estas amenazas? ¿O creen que nos quedaremos de brazos cruzados viendo surgir las amenazas a Rusia?".

Dos meses después, en una conferencia de prensa el 22 de febrero de 2022, pocos días antes de que comenzara la guerra, Putin dijo:

"Nos oponemos categóricamente a que Ucrania se una a la OTAN porque representa una amenaza para nosotros, y tenemos argumentos para apoyarlo. He hablado de ello en repetidas ocasiones en esta sala".

Luego dejó en claro que reconocía que Ucrania se estaba convirtiendo en un miembro de facto de la OTAN. Estados Unidos y sus aliados, dijo, "continúan llenando a las actuales autoridades de Kiev de armas del tipo moderno". Continuó diciendo que si esto no se detenía, Moscú "se quedaría con una «anti-Rusia» armada hasta los dientes ante su puerta. Esto es totalmente inaceptable".

Otros líderes rusos – incluidos el ministro de Defensa, el ministro de Relaciones Exteriores, el viceministro de Relaciones Exteriores y el embajador ruso en Washington – también destacaron la importancia de la expansión de la OTAN en causar la crisis de Ucrania. El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, lo expresó sucintamente en una rueda de prensa el 14 de enero de 2022: "La clave de todo es la garantía de que la OTAN no se expandirá hacia el este".

A menudo se escucha el argumento de que los temores rusos eran infundados porque no había ninguna posibilidad de que Ucrania se uniera a la alianza en un futuro previsible, si es que alguna vez lo hacía. De hecho, se dice que Estados Unidos y sus aliados europeos prestaron poca atención a la incorporación de Ucrania a la OTAN antes de la guerra. Pero incluso si Ucrania se uniera a la alianza, eso no sería una amenaza existencial para Rusia porque la OTAN es una alianza defensiva. Por lo tanto, se decía que la expansión de la OTAN no pudo haber sido una causa de la crisis original, que estalló en febrero de 2014, ni de la guerra que comenzó en febrero de 2022.

Esta línea de argumentación es falsa. De hecho, la respuesta occidental a los acontecimientos de 2014 fue redoblar la estrategia existente y acercar aún más a Ucrania a la OTAN. La alianza comenzó a entrenar al ejército ucraniano en 2014, con un promedio de 10.000 soldados entrenados anualmente durante los próximos ocho años. En diciembre de 2017, la administración Trump decidió proporcionar a Kiev "armas defensivas". Otros países de la OTAN pronto entraron en acción, enviando aún más armas a Ucrania. Además, el ejército, la armada y la fuerza aérea de Ucrania comenzaron a participar en ejercicios militares conjuntos con las fuerzas de la OTAN. El esfuerzo de Occidente por armar y entrenar al ejército ucraniano explica en buena parte por qué le fue tan bien contra el ejército ruso en el primer año de la guerra. Como decía un titular de The Wall Street Journal de abril de 2022: "El secreto del éxito militar de Ucrania: años de entrenamiento de la OTAN".

Dejando a un lado los esfuerzos en curso de la alianza para hacer del ejército ucraniano una fuerza de combate más formidable y que pudiera operar junto a las tropas de la OTAN, hubo un renovado entusiasmo en Occidente durante 2021 por incorporar Ucrania a la OTAN. Al mismo tiempo, el presidente Zelensky, que nunca había mostrado mucho entusiasmo por incorporar Ucrania a la alianza y que fue elegido en marzo de 2019 con una plataforma que pedía trabajar con Rusia para resolver la crisis en curso, cambió de rumbo a principios de 2021 y no solo abrazó la membresía de Ucrania en la OTAN, sino que también adoptó un enfoque de línea dura contra Moscú.

El presidente Biden, que se mudó a la Casa Blanca en enero de 2021, llevaba mucho tiempo comprometido con la incorporación de Ucrania a la OTAN y era un superhalcón para con Rusia. Como era de esperar, el 14 de junio de 2021, la OTAN emitió un comunicado en su cumbre anual en Bruselas, que decía: "Reiteramos la decisión tomada en la Cumbre de Bucarest de 2008 de que Ucrania se convertirá en miembro de la Alianza". El 1 de septiembre de 2021, Zelenski visitó la Casa Blanca, donde Biden dejó claro que Estados Unidos estaba "firmemente comprometido" con "las aspiraciones euroatlánticas de Ucrania". Luego, el 10 de noviembre de 2021, el secretario de Estado, Antony Blinken, y su homólogo ucraniano, Dmytro Kuleba, firmaron un documento importante: la "Carta de Asociación Estratégica entre Estados Unidos y Ucrania". El objetivo de ambas partes, según el documento, es "subrayar (...) un compromiso con la implementación por parte de Ucrania de las reformas profundas y exhaustivas necesarias para la plena integración en las instituciones europeas y euroatlánticas". También reafirma explícitamente el compromiso de Estados Unidos con la "Declaración de la Cumbre de Bucarest de 2008".

Parece haber pocas dudas de que Ucrania estaba en camino de convertirse en miembro de la OTAN a finales de 2021. Aun así, algunos partidarios de esta política argumentan que Moscú no debería haberse preocupado por ese resultado, porque "la OTAN es una alianza defensiva y no representa una amenaza para Rusia". Pero no es así como Putin y otros líderes rusos piensan sobre la OTAN, y lo que importa es lo que ellos piensan. En resumen, no hay duda de que Moscú veía a una Ucrania unida a la OTAN como una amenaza existencial que no podía permitir.

SEGUNDO: un número sustancial de personas influyentes y de gran prestigio en Occidente reconocieron antes de la guerra que la expansión de la OTAN, especialmente en Ucrania, sería vista por los líderes rusos como una amenaza mortal y eventualmente conduciría al desastre.

William Burns, que ahora dirige la CIA, pero que era el embajador de Estados Unidos en Moscú en el momento de la cumbre de la OTAN de abril de 2008 en Bucarest, escribió un memorándum a la entonces secretaria de Estado Condoleezza Rice que describe sucintamente el pensamiento ruso sobre la incorporación de Ucrania a la alianza. La entrada de Ucrania en la OTAN, según Burns, 

"es la más radiante de todas las líneas rojas para la élite rusa (no solo para Putin). En más de dos años y medio de conversaciones con actores rusos clave, desde los burócratas más inútiles que se arrastran por los oscuros recovecos del Kremlin hasta los críticos liberales más agudos de Putin, todavía no he encontrado a nadie que vea a Ucrania en la OTAN como algo más que un desafío directo a los intereses rusos". LaOTAN sería vista... como lanzar el guante estratégico. La Rusia de hoy responderá. Las relaciones ruso-ucranianas entrarán en un profundo congelamiento... Creará un terreno fértil para la injerencia rusa en Crimea y el este de Ucrania".

Burns no fue el único responsable político occidental en 2008 que entendió que la incorporación de Ucrania a la OTAN estaba plagada de peligros. De hecho, en la cumbre de Bucarest, tanto la canciller alemana, Angela Merkel, como el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se opusieron a avanzar en la adhesión de Ucrania a la OTAN porque entendían que alarmaría y enfurecería a Rusia. Merkel explicó recientemente su oposición:

"Estaba muy segura... que Putin no permitiría que eso suceda. Desde su perspectiva, eso sería una declaración de guerra".

Para llevar esto un paso más allá, numerosos políticos y estrategas estadounidenses se opusieron a la decisión del presidente Clinton de expandir la OTAN durante la década de 1990, cuando se estaba debatiendo la decisión. Esos opositores entendieron desde el principio que los líderes rusos lo verían como una amenaza a sus intereses vitales, y que la política eventualmente conduciría al desastre. La lista de opositores incluye a figuras prominentes del establishment como George Kennan, tanto el secretario de Defensa del presidente Clinton, William Perry, como su jefe del Estado Mayor Conjunto, el general John Shalikashvili, Paul Nitze, Robert Gates, Robert McNamara, Richard Pipes y Jack Matlock, solo por nombrar algunos.

La lógica de la posición de Putin debería tener mucho sentido para los estadounidenses, que han estado comprometidos durante mucho tiempo con la Doctrina Monroe, que estipula que ninguna gran potencia lejana puede formar una alianza con un país del hemisferio occidental y ubicar allí sus fuerzas militares. Estados Unidos interpretaría una medida de ese tipo como una amenaza existencial y haría todo lo posible para eliminar el peligro. Por supuesto, esto es lo que sucedió durante la Crisis de los Misiles Cubanos en 1962, cuando el presidente Kennedy dejó claro a los soviéticos que sus misiles con ojivas nucleares tendrían que ser retirados de Cuba. Putin está profundamente influenciado por la misma lógica. Después de todo, las grandes potencias no quieren que las grandes potencias lejanas se muden a su patio trasero.

TERCERO: la centralidad del profundo miedo de Rusia a que Ucrania se una a la OTAN queda ilustrada por dos acontecimientos que han ocurrido desde que comenzó la guerra.

Durante las negociaciones de Estambul que tuvieron lugar inmediatamente después de que comenzara la invasión, los rusos dejaron manifiestamente en claro que Ucrania tenía que aceptar la "neutralidad permanente" y no podía unirse a la OTAN. Los ucranianos aceptaron la demanda de Rusia sin ninguna resistencia seria, seguramente porque sabían que de otro modo era imposible poner fin a la guerra. Más recientemente, el 14 de junio de 2024, Putin expuso dos demandas que Ucrania tendría que cumplir antes de aceptar un alto el fuego y el inicio de negociaciones para poner fin a la guerra. Una de esas demandas era que Kiev declarara "oficialmente" que abandona sus planes de unirse a la OTAN.

Nada de esto es sorprendente, ya que Rusia siempre ha visto a Ucrania en la OTAN como una amenaza existencial que debe evitarse a toda costa. Esa lógica es la fuerza motriz detrás de la guerra de Ucrania.

Por último, por la posición negociadora de Rusia en Estambul, así como por los comentarios de Putin sobre el fin de la guerra en su discurso del 14 de junio de 2024, es obvio que Putin no está interesado en conquistar toda Ucrania y hacerla parte de una gran Rusia.

fefefefefefe



NOTAS

[1] )- The Guardian es un diario británico de izquierda. (N. del E.)



lunes, 15 de abril de 2024

BAO NINH - EL DOLOR DE LA GUERRA

 

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Libros y películas sobre la guerra de Vietnam hay en gran cantidad pero el libro de Bao Ninh es una de las pocas voces que nos llegan “del otro lado”. “El Dolor de la Guerra” no es el conocido relato norteamericano de esa guerra completamente inútil que sus propios combatientes terminaron llamando demencial mien­­tras una enorme parte la juventud norteamericana en su país de origen flotaba sobre una nube de LSD y denostaba esa misma guerra repitiendo la consigna de “hagan el amor y no la guerra. Por el contrario, la novela de Bao Ninh nos habla de la vivencia de los soldados norvietnamitas, algunos de ellos casi niños, contada por el sobreviviente de una catástrofe que se llevó millones de vidas.

Aunque la novela está escrita en tercera persona, Bao Ninh plasma en ella su testimonio personal pero lo hace de un modo profundamente artístico alternando la ternura lírica, el espanto, la nostalgia, la crueldad y el simple testimonio. El hilo del relato no es lineal; abundan saltos temporales en los que el pasado, el presente y alguna visión de futuro se alternan para entretejer historias de amor, de horror, de sueños juveniles, sobre un fondo que cuestiona la racionalidad de las motivaciones que impulsan los actos de las personas y su­gie­re el inmenso enigma que, en última instancia, constituye la condición humana. 

Con nuestros criterios occidentales se trata, sin duda, de una novela extraña pero tremenda. Uno casi diría que no es una novela sino un relato, enorme por su profundidad y por su capacidad de ayudarnos a comprender un capítulo trágico de la Historia del Siglo XX en el que una pequeña nación consiguió vencer y torcerle la mano nada menos que a una enorme potencia mundial. Quizás justamente por eso Bao Ninh es – y probablemente seguirá siendo – poco conocido en nuestro medio. Es que la verdad, aunque sea la de una novela, es una píldora que muchos todavía no están dispuestos a tragar.

Denes Martos
Abril 2024




viernes, 5 de abril de 2024

OTTO SKORZENY - LA GUERRA DESCONOCIDA

No se puede perder el tiempo
haciendo fintas y esquivando eternamente.
Decida su objetivo ¡y vaya por él!

Es posible que nos separemos dentro de poco,
que no volvamos a vernos en mucho tiempo.
Pero si un día volvemos a reunimos,
y recordamos esta noche y las horas que hemos
pasado juntos, no habremos perdido
"aquello" que nos ha unido.
Estaremos más maduros frente a la vida,
y podremos volver a unir los hilos que se han roto.

Otto Skorzeny 


LA HISTORIA ESCRITA POR LOS VENCEDORES
NUNCA ES LA VERDADERA HISTORIA

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PRÓLOGO

Cuatro oficiales, generales de los ejércitos aliados occidentales, han examinado la acción del coronel Otto Skorzeny y de sus unidades de «destinos especiales» durante la Segunda Guerra Mundial.

El primero ha sido el general Robert E. Laycock (C.B., D.S.O.), Jefe de las Operaciones combinadas británicas desde 1943 a 1947, quien en el prefacio del libro de Charles Foley, «Comando Extraordinario», compara a Skorzeny con David Stirling, el coronel que mandaba el «Servicio Especial Aéreo» (S.A.S.), el cual se mencionará en este libro.

«Por su manera de concebir las operaciones – escribe Laycock – Stirling y Skorzeny hacen pensar en esos jugadores de ajedrez que, burlándose de las defensas del adversario, se apoderan de su reina en dos jugadas tan rápidas como inesperadas. Estos dos hombres tuvieron que luchar contra la desconfianza que despertaron sus ideas.»

Es verdad, si bien fue precisamente Hitler quien escogió a Otto Skorzeny para encargarle grandes operaciones que él mismo había imaginado. Pero, en el seno de los Estados mayores, Stirling y Skorzeny chocaron con la misma incomprensión por no decir con la misma hostilidad.

En el prefacio de la edición americana del libro de Foley fue el general americano Telford Taylor, quien escribió:

«El nombre del coronel Otto Skorzeny está asociado sobre todo a empresas donde los factores psicológicos han sido la clave del éxito... Ha vuelto a poner de relieve métodos que generalmente habían caído en desuso, ha demostrado la unidad esencial de los objetivos políticos y militares y ha obtenido — con audacia imaginación y una gran economía de medios — resultados verdaderamente sensacionales. Teniendo en cuenta la época y las circunstancias, es equitativo decir que son únicos. Aquí está la razón por la cual su fama sobrepasa en brillo y duración a la de otros «grandes aventureros» de la Segunda Guerra mundial.»

En 1972 apareció en los Estados Unidos el libro de Charles Whiting, «Otto Skorzeny», con una introducción del general Peter Young (D.S.O., M.A.) ex-jefe de la 1ª Brigada de comandos británicos y profesor de historia militar en la Academia real de Sandhurst.

El general Young pone en paralelo la acción del jefe de las Unidades Especiales de Friedenthal y la del legendario coronel T.E. Lawrence, el autor de los «Siete Pilares de la sabiduría», quien durante la Primera Guerra mundial mandó en el Oriente Medio las fuerzas de guerrilla árabes contra los Turcos, desde 1916 a 1919.

«Otto Skorzeny” – escribe Peter Young – “fue un jefe enérgico, inteligente e imaginativo.      Si le sonrió la suerte fue porque era un verdadero líder, con el magnetismo, la originalidad, el dinamismo y el golpe de vista necesarios a un gran jefe de las fuerzas especiales...»

Sin embargo, hace notar el general, Skorzeny demostró en el transcurso de la última batalla que libró, la de la cabeza de puente de Schwedt-zur Oder, «que es la menos ·conocida», que también era un jefe de guerra convencional de primer orden.

«Primero, a la cabeza de un millar de hombres – escribe el coronel – Skorzeny pudo reunir en unos días 15.000 combatientes para formar su División Schwedt. Resistió con éxito durante un mes a fuerzas infinitamente superiores

El general Young concluye: «Sería equívoco pensar que aquello fue únicamente el feliz resultado de una improvisación. Yo creo, sin embargo, que aquí tenemos la prueba de que Skorzeny no estaba dotado solamente para el golpe brillante y sensacional, sino que era un jefe tenaz, astuto, obstinado, que merecía ampliamente ese grado de oficial general que se le rehusó de manera tan mezquina

Uno de los mejores oficiales de Estado Mayor del general Douglas MacArthur fue el mayor-general Charles A. Willoughby. Antiguo profesor de historia comparada en la Escuela de Guerra de U.S.A.., Willoughby se interesó particularmente, después de la guerra, en los hechos de guerra de Skorzeny y justamente porque habían tenido lugar en escenarios de operaciones que él no había podido conocer.

«Lo que caracteriza a las grandes operaciones del coronel Skorzeny – me dijo – es primeramente que pudo verificar él mismo y sobre el lugar la veracidad de las informaciones que le eran comunicadas. Mejor aún, esos informes los reunió él gracias a un equipo que dirigía en persona. Esto es lo ideal. En lo concerniente a la batalla del Pacífico, no nos era posible verificar las informaciones que nos llegaban de un frente de batalla que distaba cinco mil kilómetros.»

«Las hazañas más conocidas de Otto Skorzeny corresponden a un gran estratega. Sacar al Dulce de Melbourne, de Singapur, de las Filipinas, de New York o de Tokyo, tendría igual resonancia. Me he preguntado a menudo si alguna vez Eisenhower y  Bradley se tomaron la molestia de estudiar seriamente la ofensiva alemana de mayo de 1940, de la cual la ofensiva de las Ardenas de diciembre de 1944 era, en cierta forma, una repetición. Los resultados tácticos de la operación «Grifo» fueron felizmente mediocres, porque la brigada blindada que tuvo que improvisar Skorzeny no pasó el Mosa y tuvo que jugar un papel puramente convencional. Pero los resultados obtenidos por sus pequeños comandos son únicos en lo que se puede denominar la historia de «la Guerra de Imaginación

Estos juicios son compartidos por oficiales, generales, especialistas, en las operaciones de comandos. Charles Willoughby explicó que él mismo tuvo que organizar operaciones similares en el Pacífico. «Hazañas de capa y espada», decía él.

En operaciones de esta naturaleza es esencial «conseguir el objetivo». Pero está la manera de hacerlo. Veremos que los servicios especiales británicos «raptaron» realmente a Rudolf Hess en mayo de 1941. Sin embargo, los procedimientos que fueron utilizados para este fin son muy diferentes a los que permitieron sacar al Duce o conseguir la captura del “Burgberg” en Budapest.

Otto Skorzeny supo actuar con brío y esto es lo que impresionó en el campo contrario a los jefes de comandos, como el coronel David Stirling y el comodoro de la RAF Forrest Yeo Thomas, que estimaban y admiraban a Skorzeny. El mismo les tenía en muy alta estima. Si estos hombres fueron adversarios puede decirse que no se consideraban como enemigos. Hay entre ellos una evidente solidaridad y Yeo Thomas en Dachau testimonió a favor de Otto Skorzeny de un modo que le hizo honor.

Los rusos, siempre realistas, mostraron también que hacían un gran caso al valor de un oficial como Otto Skorzeny cuando después de la guerra trataron de tenerlo a su servicio. Los americanos hicieron lo mismo sin mayor éxito.

Es muy natural que el «Generaloberst» Paul "Papá" Hausser, fundador de las Waffen SS, escribiese:

«Otto Skorzeny no ha sido nunca un combatiente convencional... Su camarada y antiguo jefe de división es feliz de poder manifestarle toda su estima. No sólo ha llevado a cabo acciones con audacia e inteligencia, sino que ha sabido encontrar soluciones en situaciones que parecían verdaderamente desesperadas.»

En el Capítulo 2 de la tercera parte encontramos la hermosa dedicatoria del mariscal Albert Kesselring al libertador del Duce.

Skorzeny es uno de los soldados alemanes que durante la última guerra obtuvo las distinciones más altas. Titular de la Cruz de caballero con hojas de roble, cruces de hierro de primera y segunda clase, cruz alemana en oro. Fue, igualmente, citado en la Orden del Día del Ejército en diciembre de 1944 por su participación en la batalla de las Ardenas. Es además Comendador de la Orden de la Corona de Hungría – con atribución de un título nobiliario y de una tierra – y Mussolini lo condecoro con la Orden de los Cien Mosqueteros. El Duce y el Archiduque José de Habsburgo, quien ofreció a Skorzeny en Budapest un soberbio caballo blanco, le distinguieron así como una especie de D'Artagnan vienés. El archiduque se vistió simbólicamente para dicha circunstancia con el uniforme de mariscal de campo de la armada imperial y real.

De naturaleza muy diferente es el largo comentario que sir Basil Liddell Hart consagra a la operación Grifo en su «Historia de la Segunda Guerra Mundial». Habla a este respecto de un éxito «fantástico».

Que este episodio haya encontrado lugar en la obra a la vez tan vasta y tan condensada de uno de los mejores historiadores militares contemporáneos, prueba que sir Basil ha sabido ver la importancia histórica del papel de la imaginación en los modernos conflictos armados.·

La mayoría de los generales más célebres de la Segunda Guerra mundial se han limitado en sus memorias a explicar su acción pasada. Muy raros son los que, dotados de una visión sintética de la guerra, han considerado primero las verdaderas causas del acontecimiento.

Esta visión sintética y esta concepción original que tenía Skorzeny de la acción guerrera son utilizadas aquí con un fin histórico que interesa también al porvenir.

En su célebre obra «De la Guerra» Karl von Clausewitz hace notar: «La búsqueda de las “causas” de los fenómenos y el examen de los «medios apropiados para los fines que ellos sirven deben ir a la par en el estudio crítico de una acción.»

Cuando el coronel Skorzeny cuenta sus operaciones abarca un campo mucho más vasto que el de la estrategia y el de la táctica. Su “visión de acontecimiento” nos revela una nueva perspectiva de la guerra en lo que respecta tanto a la política, la economía y la psicología, como a la logística y a la información.

El general Young ignoraba ciertamente que Skorzeny leyese precisamente «Los Siete Pilares de la Sabiduría» en el momento en que su unidad se preparaba para el ataque contra la URSS. Hoy sabemos que las promesas hechas a T. E. Lawrence no fueron mantenidas. Pero al menos, en enero de 1919, en el Quai d'Orsay, el coronel Lawrence, como consejero del emir Faisal, participó en las discusiones preliminares concernientes al Tratado de Paz. Ciertamente era un «aventurero», pero un aventurero victorioso. Veremos que después de la Segunda Guerra Mundial, el coronel Skorzeny tuvo un destino distinto.

Encontraremos en las conversaciones, las reflexiones, los documentos que nos confió y que hemos recogido de la manera más escrupulosa, numerosos temas de meditación. Es verdaderamente un nuevo aspecto de la Segunda Guerra mundial lo que nos da mientras que él mismo ilustra con su acción, este pensamiento de Napoleón:

«En la guerra no son los hombres los que cuentan; es EL hombre.»








sábado, 14 de octubre de 2023

HANNA REITSCH - "VOLAR FUE MI VIDA"

No tengas miedo de levantar vuelo.
Allá arriba todavía no se quedó nadie;
al final, todos bajaron.
Hans-Ulrich Rudel 

El hombre debe elevarse por encima de la Tierra,
hasta la cima de la atmósfera y más allá.
 Sólo así comprenderá plenamente
el mundo en el que vive
.
Sócrates

Todo despegue es opcional.
Todo aterrizaje es obligatorio.
Anónimo

HANNA REITSCH

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Hanna Reitsch fue una persona que dedicó su vida a una pasión: ¡volar! Su destreza, su valentía y su capacidad de concentración la convirtieron en uno de los mejores pilotos de Europa, con más de 40 récords mundiales de altura y velocidad, tanto con aviones a motor de explosión como, sobre todo, con planeadores; hecho que no ha sido igualado por otra mujer en el mundo.

Una pionera

Hanna Reitsch nació el 29 de marzo de 1912 en Hirschberg, entonces región alemana, hoy Jelenia Gora en Polonia. Una de las cunas de la aviación sin motor, por lo que no es de extrañar su pasión por los aviones. Además, pertenecía a una familia bien situada económicamente, lo que le permitió desde bien joven comenzar a tomar cursos de aviación. Con 20 años, también inició estudios de medicina: su sueño, ser médico-misionera en colonias alemanas pilotando su propio avión. Algo que no parecía nada complicado para una mujer que, con solo 19 años, ya había establecido su primer récord mundial, el de duración de vuelo sin motor, con algo más de cinco horas permaneciendo en el cielo. Récord que prácticamente doblaría al año siguiente, al alcanzar las once horas y media. Y es que en esos primeros años, sus récords se fueron sucediendo uno tras otro: en 1934 también logró el mejor registro de altura en caída libre, con 2800 metros. Y en 1936, la mayor distancia de trayecto en vuelo alcanzada por un planeador, con 305 kilómetros. Ese mismo año logró batir el récord mundial de distancia libre al volar desde Wasserkuppe hasta Hamburgo, y se convertía además en la primera mujer que sobrevoló los Alpes en un planeador. 

No sólo eso. Reitsch se convirtió en una pieza indispensable en la instrucción dentro del Instituto Alemán para el Desarrollo de Planeadores, donde contribuyó además en diversas expediciones con fines científicos por todo el planeta. Entre otros cometidos, realizó el programa de pruebas del DFS Kranich, el primer planeador biplaza.

 

El Estado requiere sus servicios

Su actividad no pasó desapercibida para Adolf Hitler, que tenía en la Lutwaffe, la Fuerza Aérea Alemana, uno de sus componentes esenciales dentro de sus planes militares, con lo que no fue poco el tiempo y esfuerzo que le dedicó. Y una persona con tanta destreza y tanto talento no podía pasar desapercibida, por lo que Reitsch fue contratada como piloto de pruebas de nuevos aparatos que posteriormente serían usados en la Segunda Guerra Mundial. 

Realizó diversos proyectos para el desarrollo de la Lutwaffe, participó en los avances tecnológicos que hicieron de la aviación alemana, en su momento, la fuerza aérea más poderosa del mundo. Le valió para recibir el título de "Flugkapitän" (Capitán de Aviación), concedido a aquellos que habían demostrado capacidad y méritos particulares. Era la primera mujer que lo recibía. 

Entre aquellos proyectos, el del primer vuelo bajo techo de un helicóptero, en 1938 en Berlín; las bombas voladoras V-1, que utilizaban un motor cohete, y que terminarían asolando Londres; o los aviones suicidas alemanes – como los kamikazes japoneses - que finalmente Hitler descartaría al considerar la pérdida segura del piloto algo innecesario. Hanna Reitsch probó un sinnúmero de los aviones que se produjeron para la Luftwaffe. Recibiría la Cruz de Hierro de Primera Clase. Otra vez sería la única mujer en conseguirlo.

 

El sitio de Berlín

Su último vuelo hacia el fin de la guerra fue sin duda el más complicado. Ya en el ocaso del III Reich, Hitler solicitó al general Robert Ritter von Greim – un amigo íntimo de Hanna Reitsch – que aceptara el cargo de comandante de la Lutwaffe. Para ello le solicitó a von Greim que se presentara en el bunker de Hitler en Berlín.

Von Greim y Hanna decidieron acudir a la llamada, aun a sabiendas de que llegar hasta allí sería prácticamente imposible. Las tropas del ejército soviético llevaban varias semanas presentando batalla en las calles. Ambos sabían que traspasar las líneas iba a ser una misión casi suicida.

Llegar desde Munich hasta las afueras de Berlín fue tremendamente complicado, teniendo que realizar diversos vuelos a muy baja altura para evitar los ataques soviéticos. Llegar al centro de la ciudad era imposible por vía terrestre, y ya no existía ningún aeródromo bajo control de las tropas alemanas. Así que el objetivo pasó a ser aterrizar entre la columna de la Victoria y la puerta de Brandemburgo – en el Tiergarten – , esperando que la zona próxima a la Cancillería aún estuviera bajo control alemán. Un vuelo agónico – como relata la misma Hanna Reitsch en su autobiografía – y que terminó con éxito gracias a una increíble destreza.

Al final, como era inevitable, todo se derrumbó. Alemania perdió la guerra y Hanna Reitsch terminó prisionera. Estuvo en prisión por más de un año – 15 meses – pero al final, luego de presiones e interrogatorios varios, tuvieron que liberarla en 1946 ante la imposibilidad de presentar cargos contra ella.

 

Regreso a la competición

Pese a la tragedia que supuso para Hanna, la pérdida de toda su familia y la derrota de su patria que había conocido tiempos de mucha esperanza antes de la guerra, en cuanto fue liberada decidió regresar a su vida anterior. Es decir, para ella todo siguió girando en torno a los aviones, pero ya no con fines militares, sino deportivos.

En 1952 fue la única mujer que compitió en el Campeonato Internacional de Planeadores de Madrid, donde se adjudicó la Medalla de Bronce. Tres años más tarde, en el Campeonato de Planeadores de Alemania, se llevó la victoria, siendo también la única competidora femenina. En los años siguientes, siguió coleccionando medallas en distintas competiciones, así como récords por todo el mundo.

Su pasión por los aviones también le permitió disponer mejor de su otra pasión, la de misionera. En 1959 se trasladó a la India, donde forjó una afable relación con Indira Gandhi. En 1961 es con Kennedy, en los Estados Unidos, con quien comparte vuelos. Y al año siguiente funda en Ghana, junto al Presidente Kwame Nkrumah, la Escuela Nacional de Planeadores.

Su muerte llegó en el agosto de 1979, cuando un infarto agudo de miocardio terminó con su vida. Tenía 65 años. Toda una vida en la que vivió de todo, pero siempre dedicada a los aviones y a su gran pasión: ¡volar!

 

 Listado de récords y distinciones

Hanna Reitsch fue una mujer excepcional. Como piloto, especialmente de planeadores pero también de cualquier cosa que volara en su tiempo, estableció más de 40 récords mundiales de altura y velocidad, que aún no han sido igualados por ninguna otra mujer. Y un detalle al margen: no necesitó hacer ningún desplante histérico feminista para hacerse respetar y hasta admirar por todos los hombres que la conocieron. Y eso, en medio de una guerra atroz y entre hombres que no eran precisamente condescendientes o fáciles de impresionar.

ALGUNOS DE SUS LOGROS:

1932: récord de vuelo sin motor a largo plazo para mujeres (5,5 horas)

1936: récord de distancia femenino en vuelo sin motor (305 km)

1937: primera travesía de los Alpes en planeador por una mujer

1937: la primera mujer del mundo en ser nombrada capitana de vuelo por el coronel Ernst Udet

1937: primera mujer del mundo en pilotar un helicóptero (Focke-Wulf Fw 61); también vuelo en un ambiente cerrado ("Deutschlandhalle").

1937: récord mundial de helicópteros (109 km)

1938: Ganadora en el "Concurso alemán de distancia en planeador" Sylt - Breslau (Silesia)

1939: récord mundial de planeador femenino en vuelo a destino fijo.

1943: Como piloto de pruebas en el Centro de Pruebas de la Fuerza Aérea de Rechlin: primera mujer en pilotar un avión a reacción (Messerschmitt Me 163A) y sobrevivir a un grave accidente de aterrizaje. Por ello, fue la única mujer en la historia de Alemania en recibir la Cruz de Hierro de Primera Clase.

1944: Primera mujer del mundo en pilotar aviones a reacción (Messerschmitt Me 262 y Heinkel He 162 en el centro de pruebas de la Luftwaffe en Rechlin)

1952: Tercer puesto en los campeonatos del mundo de vuelo sin motor de España con Lisbeth Häfner (clase biplaza)

1955: Campeona alemana de vuelo sin motor

1956: récord femenino alemán de vuelo en planeador 370 km)

1957: récord alemán de vuelo en altura para mujeres (6848 m) (primer diamante para Gold-C)

1960: vuelo triangular de 300 km (segundo diamante a Gold-C)

1970: récord de planeador femenino alemán de más de 500 km (tercer diamante para Gold-C), y también

1970: Campeona en la competición alemana de vuelo sin motor (categoría femenina)

1971: Campeona mundial en el Campeonato del Mundo de Helicópteros (categoría femenina)

1972: Récord alemán de velocidad en planeador sobre ruta triangular de 300 kilómetros

1977: récord alemán de planeador femenino en el vuelo destino-regreso de más de 644 km

1978: récord mundial de planeador femenino en el vuelo destino-regreso de más de 715 km

1979: récord de planeador femenino alemán en el vuelo de llegada y regreso de más de 801,70 km

Condecoraciones y distinciones

1941: Única mujer que obtuvo el Distintivo Militar Aéreo de Oro con Diamantes.

1941: Cruz de Hierro de Segunda Clase

1943: Cruz de Hierro de Primera Clase como la primera y una de las dos únicas mujeres en obtenerla

1971: Escudo de Silesia de la Landsmannschaft de Silesia

1972: Miembro Honorario de la Sociedad de Pilotos Experimentales en California y "Piloto del Año 1971" por la organización International Order of Charakters

1975: Obtención internacional de la "Windrose", Rosa de los Vientos.


jueves, 7 de septiembre de 2023

LENI RIEFENSTAHL y "OLYMPIA"

No es el triunfo; es la lucha.
Jesse Owens
4 medallas olímpicas de oro

Si fallaste en entrenar,
te entrenaste para fallar.
Mark Spitz
9 medallas olímpicas de oro 

Citius - Altius - Fortius.
(Más rápido, más alto, más fuerte.)
Lema original de los juegos olímpicos
ideado por el dominico fray Henri Didon

I. ¿Quién fue Leni Riefenstahl?

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    Leni Riefenstahl ha sido una de las personas más fascinantes y también una de las más controvertidas del siglo XX. Las causas de este problema están vinculadas a la época del nacionalsocialismo en Alemania. Mucho se ha debatido sobre su persona y aún hoy se sigue debatiendo. 

  Nació en 1902, en Alemania. Fue una persona ampliamente versátil pues fue jugadora de tenis, nadadora, patinadora, esquiadora, atleta (saltadora en alto), escaladora, buceadora, pintora, poeta, escritora, bailarina de ballet (en donde se destacó a primer nivel), artista de cine, realizadora, guionista, productora, directora, fotógrafa, exploradora y todo esto para citar algunas de sus actividades. Parte de su extensa vida la pasó durante el ascenso y la caída del III Reich alemán.

  En su juventud, cuando fue artista de cine y bailarina de ballet, fue una mujer sumamente bella, lo que provocó reiteradas y serias propuestas galantes de varios personajes del mundo intelectual alemán, incluso de Joseph Goebbels según lo que dice ella misma en sus Memorias. No obstante, en su autobiografía, Adolf Speer relata que Goebbels nunca admitió su simpatía por la cineasta, y que todos los chismorreos al respecto no eran más que "típica histeria femenina". Lo cierto es que Leni Riefenstahl cargó sobre sus espaldas y durante muchos años de su vida el hecho de haber sido una persona admirada por Hitler y además el haber filmado la famosa película titulada "El Triunfo de la Voluntad" (1934) en el cual documentó un congreso del partido nacionalsocialista. Pese a ello Leni Riefenstahl contaba en su equipo de trabajo con varios operarios judíos, situación que hacía incluso peligrosa su situación. Según relata la cineasta alemana, no tuvo empacho en interceder por ellos ante las autoridades del momento. La mayoría de sus protegidos lograron ponerse a salvo y refugiarse en Occidente. También varios de los colaboradores de Leni Riefenstahl fueron de ideología marxista tales como Bela Balázs (que se refugió en la Unión Soviética), Walter Ruttmann y G. W. Pabst que era Socialdemócrata. Riefenstahl incluso recibió una carta de felicitación manuscrita nada menos que de Josef Stalin, quien en la misma le expresaba su beneplácito y admiración por el film "Olympia". El portador intermediario de dicha carta personal fue nada menos que von Ribbentrop, que se había reunido con Molotov para cerrar aquél famoso Pacto Ribbentrop-Molotov entre el III Reich y la Unión Soviética.

II. Leni Riefenstahl y la idea de filmar los Juegos Olímpicos de Berlín

  Viendo el gran éxito que tuvo "El Triunfo de la Voluntad", el Prof. Dr. Carl Diem, miembro del Comité . 

El Triunfo de la Voluntad

Olímpico de Alemania – el que luego fuera Rector de la Escuela Superior de Deportes de Colonia – se apersonó en 1935 a la cineasta por un pedido muy especial del suizo Otto Meyer, Presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) en ese momento. El Prof. Diem le proponía a Riefenstahl que hiciera una película sobre los XI Juegos Olímpicos a disputarse al año siguiente en Berlín. Como ésta se creyó una simple actriz y no directora de películas – según sus propias palabras – se negó cortésmente a comprometerse con semejante tarea. Ante esta negativa los argumentos que esgrimió Diem fueron muy certeros en cuanto a que ella era una gran artista, que entendía mucho de deporte (en ese momento Leni Riefenstahl alternaba sus actuaciones de artista con el atletismo), y que con la película "El Triunfo de la Voluntad"  había creado una verdadera obra maestra en un film sin argumento. 

  Estos puntos de vista de Carl Diem eran muy ciertos, pero Leni Riefenstahl expresó entonces una situación muy real: toda expresión cultural, sea en la forma de música, películas, libros, publicaciones periodísticas, religiosas y obras de teatro, debían de pasar por la aprobación de Goebbels, y era sabido que la relación entre ambos era bastante conflictiva, por decir lo menos. Riefenstahl estaba segura de que el Jefe de Propaganda le pondría palos en la rueda con cualquier pretexto. En este respecto el Prof. Diem fue muy claro: el COI era una organización internacional completamente independiente y en la cual ningún gobierno se podía meter e interferir. Además, sólo el COI podía permitir la entrada de cámaras fotográficas y filmadoras en los terrenos de la competición olímpica. Este organismo es completamente independiente de las ideas o razones políticas del país que eventualmente organiza los Juegos Olímpicos. Debido a estas argumentaciones Leni Riefenstahl tuvo posteriormente una entrevista con Otto Meyer haciendo Carl Diem de intermediario. Después de dicha reunión Leni Riefenstahl aceptó dirigir la película que se llamaría "Olympia".

III. Algunas Ideas sobre la Película "Olympia"

  Leni Riefenstahl se enfrentaba ahora a un gran desafío dado que hasta el momento nunca se había hecho algo semejante. Pretendía hacer una película muy distinta, que no solo mostrara los Juegos Olímpicos a la manera de un noticiero, sino una obra de arte, de hondo contenido filosófico y artístico, que expresara el ideal olímpico y hasta las vivencias psicológicas de los atletas. La idea que empezó a surgir en su mente no era simplemente comenzar la película con el desfile de las delegaciones en la inauguración de los juegos, sino arrancar desde la quietud mística de las ruinas de la que fuera la ciudad de Olimpia, donde se efectuaron los Juegos Olímpicos de la antigüedad, mostrando sus distintos templos con las esculturas de Apolo y Paris, Aquiles y Afrodita, Medusa y Zeus. Luego estas figuras estáticas empezaría a tener movimiento, como si les entrara la vida. Esto se podría apreciar en la imagen del discóbolo de Mirón que desde su estatismo y por sustitución de un atleta real, empezaría a efectuar los clásicos movimientos de un lanzador. Esta superposición de imagen entre la estatua y la figura viviente fue representada luego por el musculoso decatleta alemán Erwin Huber, el cual luego obtuvo el cuarto puesto en dicha especialidad en los Juegos Olímpicos.

IV. La "Antorcha Olímpica"

  Una de las excelentes ideas que surgió en el COI de aquella época – y por propuesta del Prof. Carl Diem – era efectuar una ceremonia en el mismo lugar de Olimpia, en Grecia. Esta ceremonia sería una especie de representación de carácter religioso, en forma similar a como se debió haber efectuado en la antigüedad. De esta manera, en dicho acto se encendería una antorcha que se transportaría por diversos países europeos en forma de relevos hasta el mismo estadio de Berlín. Con la antorcha que entraría de manera coincidente dentro del estadio luego que todas las delegaciones hubieran terminado su desfile, se prendería un pebetero que ardería durante el transcurso de la duración completa de los Juegos Olímpicos. Esto nunca se había hecho con anterioridad.

Por este motivo la cineasta se trasladó con su equipo a Grecia para filmar la simbólica ceremonia y algunos tramos del transporte de la antorcha en sus 7200 kilómetros hasta Berlín y atravesando 7 países. Para la filmación del curso de la antorcha se eligió a un joven que ocupó el cuarto relevo dado que recién en él se vio a una figura bella y digna, con la estructura física que debía representar a un atleta griego. Lo irónico fue que este "griego" resultó ser hijo de inmigrantes rusos y se llamaba Anatol. A pedido de él mismo, Anatol emigró casi inmediatamente a Alemania en donde se radicó. La historia cuenta que defendió a Alemania en la marina durante la II Guerra Mundial y que incluso sobrevivió a dicha conflagración. En la película Olympia se ve mediante imágenes superpuestas cómo la antorcha se transporta a través de los distintos países europeos hasta llegar al estadio de Berlín colmado con 100 mil espectadores.


V. La Filmación de los Juegos Olímpicos.

  La filmación de los Juegos Olímpicos de Berlín fue un éxito extraordinario, aunque ello no se logró sin dificultades. Si bien el COI le había garantizado a Leni Riefenstahl amplio apoyo para que filmara y fotografiara como ella creyera conveniente, los registros históricos de la época demuestran que ese organismo internacional no le dio todo el sustento que debiera haber recibido. 

  Leni Riefenstahl tuvo que lidiar, pelear con jueces de campo, con miembros de la seguridad, y hasta con el mismo Goebbels para instalar las cámaras y mover a sus ayudantes de manera conveniente. Los enfrentamientos en el estadio llegaron a ribetes bastante fuertes, al punto que algunos fueron observados hasta por las autoridades extranjeras. Lo paradójico es que nada menos que Hitler y en cierto momento también Hermann Göring frenaron a Goebbels para permitir que la cineasta pudiese desarrollar su trabajo sin interferencias. 

  Para efectuar tomas más efectivas y hasta siguiendo principios de plasticidad artística Leni Riefenstahl mandó cavar zanjas profundas para ubicar de mejor forma tanto las cámaras fotográficas como también los equipos de filmación.

Fotografiando desde una zanja

  Esto causó gran contrariedad entre los administradores del campo de juego. De algunos lugares, los equipos de filmación fueron expulsados y nuevamente solo mediante peleas, enfrentamiento, discusiones y ruegos de Leni Riefenstahl se la toleró. Se pudieron lograr tomas en las zonas de los saltos y aquí se planteó un hecho muy interesante dado que en esos días no existía todavía material fílmico de la sensibilidad actual. Por este motivo una vez llegada la noche prácticamente no se podía filmar dado que tampoco se permitieron instalar luces de alta potencia por no molestar a los atletas. Por este motivo Leni Riefenstahl convenció al saltador de triple de Japón, Nao Tajima, el cual obtuvo el 1er. puesto y también estableció un nuevo récord mundial, para que en otro horario, con mayor luz solar, efectuara un salto para poder filmarlo incluso con cámara lenta. Fue una excelente toma que se incluyó y se puede observar en el film. 

Otro hecho interesante fue la filmación del salto con garrocha. Una disciplina deportiva que se inició en horas de la mañana y que finalizó sobre la noche. Surgió el mismo problema: no había luz suficiente ni películas con sensibilidad para tales filmaciones. Se les pidió entonces al campeón olímpico Earle Meadowns, y a los japoneses Nishida y Oe, quienes habían ocupado los puestos principales, que participaran entonces en una especie de "competencia" exclusivamente para efectuar la filmación, disponiéndose en este caso de reflectores suficientemente potentes.

Jesse Owens (izq) y John Woodruff (der.)

  Los resultados fueron excelentes pero lo que realmente se ve en el film "Olympia" no es la propia competencia sino este "simulacro". Además se pueden apreciar las excelentes tomas de las carreras de 100m, el salto en largo, los 800m, los 1500m y la maratón. La filmación de las 3 primeras disciplinas citadas merece un comentario especial. A alguien de la burocracia del Partido se le había dado por transmitir la orden de no filmar mucho a los atletas negros. Leni Riefenstahl ni siquiera consideró la directiva y no tuvo ningún reparo en filmar a Jesse Owens en su victoria de los 100m y en el salto en largo, incluso con varias tomas y en cámara lenta. En cuanto a los 800m, en donde se impuso el atleta negro norteamericano John Woodruff por sobre el candidato de la Italia fascista, Mario Lanzi, la carrera se filmó entera, al igual que los 1500 metros, con un excelente juego de cámaras para efectuar las aproximaciones. Leni Riefenstahl quiso captar esta disciplina dado que participaba el único deportista que Nueva Zelanda había enviado a los juegos, Jack Lovelock, que fue precisamente el que triunfó con récord mundial y olímpico. En la filmación de la prueba de salto en alto Leni Riefenstahl no ahorró película para filmar a los negros americanos Cornelius Johnson y David Albittron que ocuparon los puestos de privilegio. 

  La filmación de la maratón fue de orden superlativo y se enfocó desde todos los aspectos, el humano, el técnico, el táctico y aún el emocional. Podemos considerarla como uno de los momentos centrales de todo el film "Olympia". Obviamente toda esta película fue más que atletismo dado que también se ven momentos estelares de la natación, esgrima, gimnasia, equitación, remo (¡con cámaras instaladas en los propios botes!), ciclismo, con una dramática filmación de la prueba de ruta de 100 kilómetros, etc. La música de fondo fue compuesta por dos artistas como Walter Gronoslay y Herbert Windt, y estuvo muy de acuerdo a las circunstancias que se vivían durante el desarrollo de las competiciones, destacándose especialmente en la maratón, el ciclismo y el "ocho" de remo.


VI. El problema de la fecha de estreno del film "Olympia"

  El estreno de la película también generó discusiones entre Goebbels y la cineasta. Goebbels exigía que la película se exhibiera ni bien finalizaran los Juegos Olímpicos dado que, según su opinión, pasado un tiempo la gente perdería interés y todos se olvidarían de los Juegos. Sin embargo Leni Riefenstahl antepuso el argumento que una película de estas características exigía mucho más tiempo dado que se tenían que compaginar las filmaciones que habían efectuado nada menos que 300 cámaras durante 16 días.

VII. La compaginación y la exhibición de "Olympia"

  A esta altura hay que destacar algunos otros aspectos técnicos sobre el film "Olympia". Obviamente para el mismo no se contaba con los adelantos electrónicos y computarizados de la actualidad. Es cierto que el cronometraje de varias de las competencias se efectuó en forma electrónica, de manera parecida a como se hace en nuestros días. También es cierto que se instalaron en la propia ciudad de Berlín varios aparatos de televisión para que los habitantes de dicha ciudad pudieran ver los Juegos mediante el sistema de circuito cerrado. Pero en ese entonces no se contaba por ejemplo con helicópteros y algunas tomas desde lo alto se efectuaron instalando cámaras ¡en globos que remontaban hasta cierta altura! 

  También se planteó el problema del tipo de película a utilizar, ¿Kodak?, ¿Agfa? o ¿Perrutz" (esta última recién había salido al mercado internacional). Los técnicos que trabajaban para Leni Riefenstahl pudieron comprobar que para cada situación los materiales prestaban diferente utilidad y por tal motivo se optó por efectuar las combinaciones adecuadas: para las tomas tipo "arquitectónicas" se prefirió Agfa, las tomas tipo "retrato" tuvieron mejor resultado con Kodak mientras que para las tomas que tenían mucho verde, como ser los campos de juego, el nuevo Perrutz ofrecía una luminosidad excelente. Obviamente en ese entonces no existían todavía películas en color y solamente se estaban realizando algunas experiencias aisladas.

La filmación inicial y total de los Juegos Olímpicos implicó nada menos que 400 mil metros de película, de los cuales se empezó a efectuar un descarte que llevó varios meses. La cifra anteriormente señalada quedó reducida en primera instancia a 100 mil metros, y esto se redujo finalmente a solo 6 mil escogidos con sumo cuidado. Lo complejo del problema se pudo resolver en muchos aspectos recién después de haberse efectuado la filmación. Esto se debe a que, en una película con argumento, el guion ya está expuesto con suficiente antelación por lo que se sabe de antemano qué es lo que se filmará. Pero en cuanto a la filmación de unos Juegos Olímpicos se plantean interrogantes en cuanto a ¿cuál será el momento estelar de la competición?, ¿en cuál disciplina se establecerá un récord mundial? En las películas con argumento esto se sabe de antemano, pero en el caso de los deportes, no. Esto hace necesario filmar absolutamente todo, lo que trae aparejado otro problema: la compaginación.

  El llegar a la reducción final desde los 400 mil a solo 6 mil metros de película con su correspondiente compaginación, tuvo un enorme costo horario; prácticamente 24 horas diarias de trabajo con un equipo de personas que estuvieron casi aisladas del mundo. Pero aún en este punto había que ser muy cuidadoso, dado que Leni Riefenstahl quería efectuar una buena "arquitectura" para la compaginación final: cómo comenzar y terminar la película, donde ubicar los momentos relevantes o culminantes, los de máxima tensión, la alegría o la desilusión del público, a lo cual había que agregarle la compaginación musical para que coincidiera con la acción deportiva. Hubo que cortar, cortar y luego empalmar durante meses y meses. En la actualidad existe tecnología específica para ello lo que permite un trabajo muy rápido, pero en ese entonces todo esto había que hacerlo manualmente. Esta agotadora tarea se prolongó hasta Enero de 1938, con el obvio disgusto de Goebbels.

VIII. El estreno de la película "Olympia"

  El estreno terminó fijado para el mes de marzo de 1938, pero a último momento surgió otro problema: Alemania y Austria habían acordado el histórico "Anschluss" con lo cual en el futuro ya no serían dos, sino un solo país. La euforia que se estaba viviendo por este motivo hizo olvidar al deporte para gran desazón de Leni Riefenstahl con todo su equipo de trabajo. Fue nuevamente Hitler el que tuvo que intervenir en el asunto y zanjó el debate en forma draconiana determinando que el estreno de la película "Olympia" sería el 20 de Abril: la fecha de su cumpleaños.

  Demás está decir que esa fecha se respetó. El estreno se llevó a cabo con la presencia de una enorme audiencia, incluida toda la plana mayor del ejército. El éxito fue enorme y durante la proyección se escucharon varias veces los aplausos del público. La verdad es que Goebbels no censuró la obra, ni antes ni después de estrenada. Leni Riefenstahl armó su película con el tiempo suficiente para hacerla como ella quería y no suprimió las imágenes de los atletas negros. Nadie dijo una sola palabra al respecto. El día del estreno todo eso fue olvidado. Leni Riefenstahl recibió un gran reconocimiento por su labor, tanto del Partido Nacionalsocialista como de la crítica periodística artística y deportiva. La película saltó luego al estrellato mundial. Recibió premios en varias capitales europeas: Oslo, Viena, Copenhague, bienal de Venecia, París, etc. 

  En algunos casos se quisieron exigir algunas condiciones para la proyección de la película. Se exigió, por ejemplo, suprimir las escenas en las cuales aparecía Hitler y/o su comitiva (y eso fue antes que comenzara la II Guerra Mundial). Sin embargo, Leni Riefenstahl se mantuvo muy firme ante esta situación: así como no había suprimido a los atletas norteamericanos negros ante las propias narices de las autoridades alemanas, tampoco permitió que se suprimieran las escenas en las cuales aparecía Hitler. En todos los casos la decisión de Leni Riefenstahl tuvo que ser respetada y es así como en la actualidad podemos ver esta filmación.

IX. El film "Olympia" en la actualidad

  Ya han pasado muchos años desde los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 y el estreno del film "Olympia" en 1938. ¿Cómo podemos considerar en los días actuales a esta película? Debemos hacerlo dentro del propio contexto de su época. El mundo del atletismo, por ejemplo, ha cambiado radicalmente. Las técnicas de los saltos y lanzamientos han evolucionado hacia estructuras gestuales y temporales insospechadas para aquella época en Berlín. No se podría ya tomar como modelo técnico a la mayoría de las disciplinas atléticas de aquél tiempo y lo mismo podemos decir respecto de la gimnasia, la natación, la esgrima, el ciclismo, etc.

  Sin embargo existen otros aspectos del film "Olympia" que superan el contexto de su época y lo convierten en un film perdurable, que se proyecta como una flecha a través del tiempo, y que sigue constantemente su dirección hacia el futuro sin detenerse. El film de Leni Riefenstahl en ciertos aspectos es siempre actual por más que en aquél entonces no se podía contar con láseres, computadoras y cámaras de vídeo. En el deporte competitivo existen los récords, las mejores performances, que luego duran de acuerdo a la calidad de los mismos. Hay registros deportivos que son quizás fáciles de mejorar mientras que existen aquellos que cuestan mucho y por dicha causa duran largo tiempo porque constituyen récords difíciles de superar. La película "Olympia"  tiene también su récord y aún después de muchos años sigue en un sitial de honor. Es que es ¡un récord difícil de mejorar! Muchos han querido hacer desaparecer esta película, o quizás hasta mutilarla, pero pese a ello sigue tan vigente como el día de su estreno y como tal la tenemos muchos de nosotros en el estante de nuestras propias videotecas personales.

  Finalmente cabe la pregunta: ¿qué fue de Leni Riefenstahl? A mediados de los años cincuenta se internó en el África con su equipo y estuvo en directo contacto con los nativos Nuba, los cuales prácticamente no habían tenido contacto con otras civilizaciones. Leni Riefenstahl llegó a convivir y trabar amistad con ellos, y hasta pudo aprender razonablemente su idioma. Publicó varios libros con numerosas fotografías de esta tribu africana. Fue defensora y protectora de estos nativos y dedicó buena parte de su vida a dar a conocer la cultura de esta gente. Más adelante, y contando ya casi 75 años, aprendió a bucear con tanque de oxígeno y efectuó excelentes filmaciones a varios metros debajo de la superficie del agua en el Océano Índico, inclusive entre tiburones. 

  La actividad deportiva de Leni Riefenstahl no se cerró con la filmación de los Juegos Olímpicos de Berlín. En 1972 fue contratada por la Sunday Times Magazine para ser su fotógrafa en los Juegos Olímpicos de Munich. Luego de los mismos, la Embajada Norteamericana organizó una recepción donde Leni Riefenstahl fue invitada y se volvió a encontrar con un viejo conocido: el recordado Jesse Owens.

  En 1982 el COI la homenajeó entregándole una copa de oro en reconocimiento a su film "Olympia". En 1998 el Time Magazine festejó sus 75 años en el Radio City Music Hall de Nueva York. A la fiesta fueron invitadas solamente dos personalidades alemanas: Claudia Schiffer y Leni Riefenstahl, la cual contaba ya nada menos que con ¡96 años de edad! En el año 2000, y ya con 98, Leni Riefenstahl retornó al Sudán a visitar sus viejos amigos, los Nuba, a quienes no veía desde hacía 23 años. Con prácticamente casi un siglo de edad continuó haciendo proyectos para el futuro. 

  Falleció mientras dormía, en su casa de Pöcking, Alemania, a los 101 años de edad, el 8 de septiembre de 2003.

Tumba de Leni Riefenstahl y Horst Kettner, su último marido.